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Ordenador de sobremesa vs. ordenador portátil

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Ordenador de sobremesa vs. ordenador portátil

Los ordenadores se han convertido en una parte vital de nuestra vida, ocupando un espacio inamovible en el día a día. Con el auge de internet, prácticamente todos los hogares cuentan con, al menos, un ordenador, y es que con él trabajamos, compramos productos, buscamos billetes de tren o vemos nuestra serie preferida.

Es probable que no te hayamos dicho nada nuevo, pero esta importancia adquirida con los años hace que surja una duda vital cada vez que queremos renovar nuestro ordenador: elegir entre un ordenador portátil o un ordenador de sobremesa. Teniendo en cuenta que esta encrucijada es muy común, queremos ayudarte con la elección y despejar tus dudas.

Lo primero, ¿qué uso quieres darle?

Puede parecer obvio, pero es lo primero que deberías preguntarte, ya que la elección variará drásticamente según si lo quieres para una u otra cosa. En el caso de que busques un equipo para casa que te dé acceso a Internet y te permita realizar tareas puntuales, un ordenador de sobremesa es tu opción. Si por el contrario buscas un ordenador que te acompañe a todas partes, sin duda alguna deberías hacerte con un portátil, te permitirá una movilidad mucho mayor.

Si vas a centrar tu decisión en la movilidad, resulta obvio, un portátil gana por goleada. Además, estos ordenadores han ido mejorando con el tiempo, por lo que cada vez las baterías cuentan con una mayor autonomía.

Potencia

En lo que respecta a este punto, los ordenadores más potentes y versátiles son los de sobremesa. No podemos negar que en los últimos años hemos vivido un despegue de las prestaciones y la potencia de los portátiles, pero aún no podemos hablar de equiparación.

A pesar de que muchas veces pasamos por alto este detalle, es primordial que tengas en cuenta la ventilación, uno de los principales aspectos que pueden afectar al rendimiento del que será tu futuro ordenador. En los ordenadores de sobremesa, tiene fácil solución, ya que puedes instalar un sistema de ventilación muy efectivo, ¡así le sacarás el máximo partido a tu equipo!

Son ordenadores, ¡ojo con la conectividad!

Aquí los portátiles ganan la batalla, ya que normalmente tienen mayor alcance que los de escritorio o sobremesa. Además, aunque no sea lo primero en lo que pienses, los portátiles incluyen conexión Bluetooth, otro punto a favor. Todo esto hace que puedas conectarte cómodamente sin necesidad de utilizar cables, ya que a día de hoy pocos equipos de sobremesa tienen.

Versatilidad

Si hablamos de versatilidad, vuelven a ganar los ordenadores de sobremesa, contando con componentes muy parecidos en su interior. Este detalle te da una gran libertad a la hora de modificar, expandir o cambiar componentes de tu equipo, además de una forma muy fácil y cómoda. Por consiguiente, las piezas de estos equipos de sobremesa también pueden utilizarse en otro ordenador.

En lo que respecta a los portátiles, tienen una composición mucho más compleja y especial, siendo cada una de las piezas independiente. Y para más complicación, gran parte de los fabricantes hacen a medida sus propios equipos.

Atención a la vida útil

Aquí hay que volver a rendirse ante los ordenadores de sobremesa, además mantenerlos es mucho más fácil y económico. Como ya hemos dicho anteriormente, sobreviven mejor por la capacidad que tienen de disipar las altas temperaturas, ¡el desgaste lo agradece!

¿Y el precio?

Como ocurre en muchas otras decisiones de compra, el precio es uno de los aspectos más estudiados a la hora de elegir un ordenador u otro. Generalmente, los ordenadores de sobremesa siempre han sido bastante más asequibles que los portátiles, distancia que se ha estrechado en los últimos años.

Si comparas los precios de unos y otros, siempre ganarán los de sobremesa, pero deberías tener en cuenta que tarde o temprano tendrás que hacerte con diversos periféricos: teclado, monitor, altavoces, ratón… Así que la inversión final es más similar.

Vistos cada uno de estos puntos, es cuestión de que reflexiones si quieres dar prioridad a unas ventajas o a otras, ¡la decisión es tuya!

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